RETRATOS DE EMILIA PARDO BAZÁN Y DE SU FAMILIA EN LA COLECCIÓN LÁZARO: EXPOSICIÓN CONMEMORATIVA DEL CENTENARIO DEL FALLECIMIENTO DE LA ESCRITORA GALLEGA


9 de marzo a 18 abril de 2021.

Museo Lázaro Galdiano, Sala 1.

Martes a sábado de 9,30 a 15 h. Lunes cerrado.

Por Juan Antonio Yeves Andrés

En esta pequeña exposición se muestran fotografías de Emilia Pardo Bazán y de su marido, de sus hijos y también de sus padres. Estos retratos, quince fotografías y un fotograbado, que se conservan en la Fundación Lázaro Galdiano, tienen, además de su valor e interés iconográfico, un aliciente añadido: la fecha que anotó personalmente la escritora gallega en algunos de ellos. Esta singularidad, en relación con otras copias que puedan localizarse en distintas instituciones, permite una ordenación cronológica y situarlas en el itinerario biográfico de doña Emilia.

No nos sorprende que José Lázaro Galdiano conservase estas fotografías de Emilia Pardo Bazán pues, como ya se ha dicho en otras ocasiones, reunió autógrafos ―cartas y obras de creación― e incluso una parte del archivo particular de la escritora. La colección que ahora se muestra es una prueba más de la relación personal y profesional de ambos y de la amistad que mantuvo con su familia durante muchos años.

En las biografías de Emilia Pardo Bazán y en los estudios sobre su obra se ha insistido en un primer encuentro en Barcelona y, en especial, se ha destacado el papel que tuvo la escritora en la andadura inicial de La España Moderna, la revista que fundó y dirigió José Lázaro durante 26 años, desde enero de 1889 hasta diciembre de 1914.

Pardo Bazán y Lázaro Galdiano se conocieron en los últimos días del mes de mayo de 1888, cuando ella, entonces unida sentimentalmente a Benito Pérez Galdós, visitó la Exposición Universal de Barcelona, un acontecimiento al que también acudieron por invitación otros personajes ilustres, entre otros el propio Pérez Galdós. José Lázaro, que tenía cierto protagonismo en aquel acontecimiento, pues formaba parte de algunas comisiones de la Exposición como las del Torneo a la moderna, Fuegos artificiales y Cabalgata animadora, suplicó al escritor catalán Narcís Oller que le presentase a la eximia novelista gallega, de quien era admirador, y a partir de aquel primer encuentro ―cuando don Benito ya se había ausentado de la Ciudad Condal― surgió un lance amoroso entre ambos del que se desconocen muchos pormenores, incluso su duración, pues sabemos que la relación con Pérez Galdós continuó. Más tarde, ella misma confesó al escritor canario, al descubrirse lo sucedido, que aquella fugaz aventura no había sido más que «un error momentáneo de los sentidos fruto de circunstancias imprevistas» al verse «seguida, apasionadamente querida, y contagiada».

Aunque no nos detengamos ahora en el papel fundamental que Emilia Pardo Bazán tuvo en los inicios de La España Moderna, que dejamos para otra ocasión, sí que conviene señalar que aquel «arrastrado éxtasis de Barcelona,… una de esas cosas impensadas y casi inconscientes, que al más pintado le ocurren» se transformó en una sólida amistad que se prolongó, incluso después de publicar la postrema entrega sobre «La literatura moderna en Francia» en enero de 1909, última ocasión en la que aparece el nombre de Emilia Pardo Bazán en la revista dirigida por José Lázaro. Así, sabemos que ella estuvo en fiestas que se celebraron en Parque Florido, la residencia que José Lázaro inauguró el 27 de mayo de 1909 y sede de la institución que mantiene viva su memoria, la Fundación Lázaro Galdiano, que ambos se encontraron en acontecimientos públicos o privados ―Lázaro asistió al entierro de la madre de doña Emilia, en 1915― y que aquella relación amistosa se mantuvo hasta que falleció la escritora en 1921.

Las fotografías de la Colección Lázaro.

Sin duda, el mayor atractivo de esta exposición reside en el conjunto de retratos de Emilia Pardo Bazán, en los que se muestra su imagen desde los 18 a los 39 años, y de su familia, pero la muestra también constituye una aportación de interés para los estudiosos de la fotografía en España porque damos a conocer trabajos de fotógrafos de las últimas décadas del siglo XIX en Madrid, Coruña y Barcelona.

En la colección encontramos obras de tres estudios madrileños: del de Eduardo Otero, situado en el número 16 de la Carrera de San Gerónimo; del de Manuel Alviach Doladier, que más tarde dirigió la revista fotográfica Daguerre de la Sociedad de Fotógrafos Establecidos, en el número 14 de la Puerta del Sol; y del de Manuel Compañy Abad en el número 1 de la calle Visitación. Se pueden ver estas fotografías madrileñas en los números 1, 2, 3 y 12 de la relación de Obras expuestas que publicamos a continuación. El fotograbado, número 8 de la misma relación― fue realizado a partir de una fotografía de M. Huerta ―también de Madrid―, que conocemos porque se publicó en Blanco y Negro de Madrid el 22 de abril de 1899, aunque antes, Josep Pascó i Mensa la utilizó en el diseño de la portada de la Ilustración Artística de Barcelona el 9 de febrero de 1891.

El conjunto más numeroso se debe a fotógrafos establecidos en Coruña:  Valentín Mendía, que había nacido en La Rioja, trabajaba como funcionario en la Administración de Hacienda en la capital gallega y utilizaba el sello comercial de «Fotografía de Madrid» en su estudio situado en el número 15 del Cantón; Luis Sellier Loup, fotógrafo francés casado con Nely Avrillon, que residió en la Calle Real coruñesa y tenía también estudio en Biarritz; y Juan Bautista Avrillón, cuñado de Sellier, que es el mejor representado con cinco retratos y que tenía su  estudio en el número 11 de la calle de San Andrés. Las fotografías gallegas se encuentran en los números 4, 6, 10, 11, 13, 14 y 15 de la relación de Obras expuestas que ahora publicamos.

Finalmente, un fotógrafo de Barcelona, Antonio Esplugas y Puig, con estudio en el número 7 de la Plaza del Teatro, realizó la imagen del relieve ofrecido por Lázaro a Emilia Pardo Bazán «en muestra de su gratitud por haberle dedicado ésta la novela Insolación», que cierra la muestra. Se conservan en la colección otras tres copias de esta fotografía, que se publicó en la Ilustración Artística de Barcelona, 1 de enero de 1889, n. 366, p. 16.

Como se ha señalado, en algunas fotografías se indica el año en la que se realizó cada una, anotado por la misma Emilia Pardo Bazán, y cabe suponer que se las entregó a Lázaro en persona en 1888, aunque no en mayo con ocasión de aquel encuentro imprevisto en Barcelona sino más tarde, hacia noviembre o diciembre, cuando Lázaro, procedente de Barcelona, ya se había establecido en Madrid para fundar La España Moderna. Una prueba en favor de esta afirmación es que doce fotografías se datan entre 1871 y 1888, no solo las ocho que llevan la fecha anotada ―los números 2, 3, 4, 5, 6, 7, 10 y 15 de la relación de Obras expuestas, que ahora publicamos―, sino también otras cuatro que no llevan esa indicación, es decir, los números 1, 8, 11 y 12 de la misma relación: un retrato de Emilia Pardo Bazán y tres de sus hijos, Jaime, Blanca y Carmen. 

Solo un fotograbado y dos fotografías fueron remitidos en fechas posteriores. En primer lugar, el fotograbado expuesto del que se conservan en la colección otras seis copias: una estampada en negro como esta, la segunda y tercera en azul y tres más en rojo, una de estas dedicada: «A su amigo, escritor y consejero José Lázaro Galdiano. En afectuosa memoria de Emilia Pardo Bazán [rúbrica]». Después, la fotografía de 1890 en el que aparece el padre de doña Emilia, difunto, también dedicada. Y, finalmente, otra firmada y fechada por Blanca, una de las hijas, de 1894. 

Algunas de estas obras ya se conocían porque se habían editado en publicaciones anteriores, como ocurre con la primera de las que figuran en la relación que sigue de Obras expuestas, que apareció en Aficiones peligrosas, una obra juvenil de Emilia Pardo Bazán, editada por la Fundación Lázaro Galdiano en 2011 y hasta entonces inédita. También hemos podido ver copias de otras en la Real Academia Galega o la Real Academia Española, pero conviene llamar la atención sobre algunos retratos de sus hijos, de los que no se encuentran reproducciones en otras colecciones, tal vez porque no se les ha podido identificar ―números 9, 10 y 12 de la relación que sigue de Obras expuestas― y, en especial, sobre dos de la escritora gallega que, por lo que sabemos, no han sido publicados y que consideramos inéditos, al menos estas copias lo son. Nos referimos en primer lugar al número 5 de la relación que sigue de Obras expuestas del que desconocemos tanto el fotógrafo como el lugar en el que fue tomada la instantánea, aunque nos consta que es de 1883.

En la segunda fotografía, también inédita, fechada por Emilia Pardo Bazán en 1871número 2 de la relación que sigue de Obras expuestas― aparecen Emilia Pardo Bazán y su marido, José Quiroga Pérez de Deza. Al contemplar esta escena nos vienen a la memoria unos versos que encontramos en el Libro de apuntes de Emilia Pardo Bazán (Biblioteca Lázaro Galdiano, IB 14930, f. 11 r.), escritos probablemente en fecha no muy alejada de aquel año 1871, y que ahora transcribimos al pie de la imagen.

Obras expuestas:

Los retratos se han ordenado en la exposición en cuatro apartados o capítulos:

I.- Emilia Pardo Bazán y su marido.

Emilia Pardo Bazán y de la Rúa-Figueroa (16 de septiembre de 1851-12 de mayo de 1921).

José Quiroga Pérez de Deza (30 de mayo de 1848-12 de noviembre de 1912).

II.- Los hijos de Emilia Pardo Bazán.

Jaime Quiroga Pardo Bazán (20 de julio de 1876-11 de agosto de 1936).

María de las Nieves –Blanca– Quiroga Pardo Bazán (20 de agosto de 1879-2 de diciembre del 1970).

Carmen Quiroga Pardo Bazán (9 de octubre de 1881-30 de mayo de 1935).

III.- Los padres de Emilia Pardo Bazán.

José Pardo Bazán y Mosquera (20 de junio de 1827-23 de marzo de 1890).

Amalia de la Rúa-Figueroa y Somoza (6 de diciembre de 1830-8 de febrero de 1915). 

IV.- Homenaje de José Lázaro Galdiano a Emilia Pardo Bazán.

José Lázaro Galdiano (30 de enero de 1862-1 de diciembre de 1947). 

I.- Emilia Pardo Bazán y su marido.

II.- Los hijos de Emilia Pardo Bazán.

III.- Los padres de Emilia Pardo Bazán.

IV.- Homenaje de José Lázaro Galdiano a Emilia Pardo Bazán.

La Biblioteca Lázaro Galdiano conmemora el centenario la ilustre escritora gallega, una de las firmas más relevantes de La España Moderna, con esta exposición en la que son protagonistas Emilia Pardo Bazán y su familia, que es a la vez un homenaje, como el que le ofreció José Lázaro en 1888 con el relieve que aparece en la imagen que cierra la muestra.

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