Cartas de Gertrudis Gómez de Avellaneda al doctor Asuero y a Francisco Vila Goiri en el segundo centenario del nacimiento de la escritora


Exposición: 30 de mayo -1 de septiembre 2014
Museo Lázaro Galdiano. Sala 14. Serrano 122. Madrid.
Miércoles a lunes de 10 a 16.30 h. Domingo hasta las 15 h. Martes cerrado.

Por Juan Antonio Yeves Andrés

Para conmemorar el segundo centenario del nacimiento de Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814-1873), y en el marco del proyecto de investigación La literatura y las artes en los epistolarios españoles del siglo XIX, la Fundación Lázaro Galdiano muestra tres cartas dirigidas por «Tula» al doctor Asuero, Vicente Asuero y Cortázar (1806-1873), y al escritor Francisco Vila Goiri (1830-1898). Se exponen muy cerca del extraordinario retrato de Gertrudis pintado por Federico de Madrazo, que se encuentra en el Salón de baile, es decir, en la sala 12 del Museo.

Gertrudis Gómez de Avellaneda por Federico de Madrazo. 1857

Gertrudis Gómez de Avellaneda por Federico de Madrazo. 1857

Es conocida la afición de Lázaro por los manuscritos y en especial por los autógrafos. Prueba de ello es la presencia en sus colecciones de epístolas de Lope o Goya y de otros testimonios, como la carta que remitió en 1889 a Andrés Borrego, en la que dice: «Soy además apasionadísimo por los autógrafos y poseo algunos raros y de mucho mérito, que forman una pequeña pero escogida colección». Fruto de esta pasión son los epistolarios que José Lázaro logró reunir y que tienen interés para conocer pormenores de personajes del siglo XIX, como ocurre con estas cartas que se publicarán anotadas, en breve, en la edición en línea prevista dentro del proyecto mencionado, junto con el resto de las custodiadas en la Fundación de la escritora.
Como se puede apreciar en esta muestra reducida, las cartas dirigidas al doctor Asuero tratan de asuntos personales, relacionados con su salud, pero de interés para su biografía, mientras que las que remite a Vila Goiri aportan datos relevantes en referencia a su trayectoria como escritora. Así, en una de ellas dice que quiere conocer la opinión sincera de «jóvenes inteligentes y no mezclados todavía en intrigas de bastidores» sobre su Baltasar –cuando aún se encuentra en «sucios borradores»– para decidir «darlo a la escena» o «dejarlo dormir indefinidamente». Afortunadamente dio a la escena este drama oriental en cuatro actos y en verso, encomiado por la crítica, y el público prodigó «repetidos y unánimes aplausos» a la ilustre autora. Después de su estreno, el 9 de abril en el Teatro Novedades, Valera publicó el último día de aquel mes, en El Diario Español, unas «Observaciones sobre el drama titulado “Baltasar” de la señora doña Gertrudis Gómez de Avellaneda» concluyendo con este párrafo:

Lo mucho que hasta aquí nos hemos dilatado, y el recelo de convertir en libro este artículo, no consienten que hablemos de las bellas situaciones en que abunda el drama de la señora doña Gertrudis Gómez de Avellaneda, y de los sonoros y elegantes versos, y del estilo enérgico y conciso, y del castizo lenguaje con que ha sabido escribirle. Terminaremos, pues, diciendo, ya que hemos comparado este drama con el Sardanápalo de Byron, que nuestra poetisa, sin imitarle, ha podido crear una obra de no muy inferior belleza, con la ventaja de ser moral y religiosa, mientras la del poeta inglés es inmoral e impía. Sólo sentimos que la señora Avellaneda persista en su propósito de no volver a escribir para el teatro, al cual ha dado, en el Baltasar, una de las más excelentes producciones de que puede gloriarse la moderna literatura dramática, tan decaída ahora, aunque más floreciente en nuestra patria que en otras naciones de Europa.

1. Carta de Gertrudis Gómez de Avellaneda a Francisco Vila Goiri
Carta autógrafa. Madrid, 30 de marzo de 1855.
Archivo de la Fundación Lázaro Galdiano. Archivo Vila y Goiri, L. 1, C. 26-4

Mi estimado Vila: un atroz catarro pulmonar, que saqué de la coronación de Quintana, me ha impedido contestar a usted antes. No tengo más libro de los impresos por la comisión que uno encuadernado con lujo que me ha regalado dicha comisión, y aun ese está en manos de una amiga desde el día que lo recibí. Mi oda, aunque con erratas, ha salido en varios periódicos.
Creo que me iré a Aranjuez unos días, y por si no nos vemos antes me despido de usted cariñosamente hasta Pascuas.
Su muy amiga
Tula
Hoy 30 [de marzo de 1855]

2. Carta de Gertrudis Gómez de Avellaneda a Francisco Vila Goiri
Carta autógrafa. Madrid, 15 de marzo de 1857.
Archivo de la Fundación Lázaro Galdiano. Archivo Vila y Goiri, L. 1, C. 26-6

Mi estimado Vila: creo que el lunes 16, es decir, mañana, por la noche, a eso de las 8 y media, vendrá a casa Martos, y quizá también Castelar y Alarcón, con objeto de oírme el Baltasar. Esta lectura podrá ser decisiva para la suerte del drama, pues quizá me decida o a darlo a la escena o a dejarlo dormir indefinidamente, porque prestaré fe a la opinión sincera e imparcial de jóvenes inteligentes y no mezclados todavía en intrigas de bastidores. Mucho me alegraría que si usted tiene gusto en conocer mi obra asistiese también a su lectura, y me prestase como los demás su leal consejo, pero le advierto a usted que no se trata de reunión literaria, sino simplemente de una lectura de sucios borradores, hecha por mí, en mi mismo cuartito-escritorio, a tres o cuatro amigos, todo lo más; pues hasta pudiera ser mi auditorio mucho más reducido; como que yo solo con Martos cuento, y espero que este me traerá quizá a sus amigos nombrados, porque así se lo he encargado, pero no tengo certeza de ello. Si usted viene seremos por junto media docena de personas, que es cuanto cabe en mi chiribitil.
Su amiga de usted sincera
Tula
Hoy 15 de Marzo [de 1857]

Cartas de Gertrudis Gómez de Avellaneda a Francisco Vila y Goiri

Cartas de Gertrudis Gómez de Avellaneda a Francisco Vila y Goiri

3. Carta de Gertrudis Gómez de Avellaneda al doctor Asuero, con nota de su marido, Domingo Verdugo
Carta autógrafa. Valencia, 3 de enero de 1859.
Archivo de la Fundación Lázaro Galdiano.
Archivo Asuero, T. 13, ff. 351-352

Cartas de Gertrudis Gómez de Avellaneda al doctor Asuero

Cartas de Gertrudis Gómez de Avellaneda al doctor Asuero

Señor D. Vicente Asuero:
Valencia 3 de Enero, 59.
Mi estimadísimo amigo: al comenzar el nuevo año debo y quiero saludar a usted y desearle mil felicidades. Verdugo, que estuvo en Madrid unos pocos días, fue dos veces a ver a usted sin tener ninguna de ellas el gusto de encontrarle. Hoy, en cama con un fuerte resfriado, me encarga que, ya que él no puede hacerlo por sí mismo, exprese a usted los votos que forma por que el 59 sea para usted y su apreciable familia un año de ventura y alegría. Creo que pronto podremos los dos tener el placer de repetirle de viva voz a usted la expresión de nuestro afecto, pues este clima húmedo no sienta bien ni a uno ni a otro, y es probable que no nos resolvamos a permanecer en Valencia todo el invierno. Los médicos de Barcelona aconsejaron a Verdugo no ir a Madrid durante los grandes fríos y por eso nos tiene usted aquí todavía, pero, con perdón de la ciencia, me parece que el consejo no fue del todo acertado, pues el convaleciente se halló perfectamente los días que estuvo en esa, y en esta no tiene un día bueno.
Ruego a usted, amigo mío, que tenga la amabilidad de saludar en nuestro nombre al señor de Olózaga, a quien también deseamos feliz año nuevo.
Concluyo, por no robar a usted con la lectura de mis borrones un tiempo que sabe emplear en bien de la humanidad, reiterándole con todo mi corazón la seguridad del grande aprecio con que soy siempre su amiga y agradecida servidora q. s. m .b.
Gertrudis Gómez de Avellaneda de Verdugo [rúbrica].
Puesto que tanto me ha visto usted en cama, querido amigo, quiero que también conozca usted mis garabatos escritos sobre la almohada y enviarle en ellos un estrechísimo abrazo de su eternamente reconocido amigo
D. Verdugo [rúbrica].

En la edición en línea prevista, dentro del proyecto de investigación La literatura y las artes en los epistolarios españoles del siglo XIX, verán la luz en breve todas las que se encuentran en el Archivo de la Fundación Lázaro Galdiano, con las notas correspondientes, incluso las ya editadas como éstas, dadas a conocer por Antonio Rodríguez-Moñino en 1959, en el número 6 de la revista Hispanófila y en separata de la misma. En todas descubrimos datos significativos, válidos en algún caso para la biografía de Gertrudis Gómez de Avellaneda en otros para conocer los códigos de sociabilidad, la crítica literaria y la forma de proceder de las publicaciones periódicas en el siglo XIX. En estas cartas encontramos el testimonio de vivencias personales y también el reflejo de su personalidad, sus ideas y pensamientos literarios inherentes al proceso creativo.

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