Hypnerotomachia Poliphili: notas de procedencia del ejemplar de la Biblioteca Lázaro Galdiano


por JUAN ANTONIO YEVES  ANDRÉS

Con esta entrada en el blog iniciamos una serie en la que se dan a conocer detalles de la «fortuna» de algunos libros de la Biblioteca de la Fundación Lázaro Galdiano.

Las anotaciones de propietarios o de lectores, los ex libris y las encuadernaciones, de forma especial las heráldicas, proporcionan datos valiosos cuando no contamos con la documentación deseada para conocer la procedencia de los libros. Así, se irán revelando los resultados de hallazgos fortuitos o conclusiones allegadas tras búsquedas laboriosas, aunque no siempre la insistencia ha proporcionado los frutos deseados. Además de dar a conocer detalles de los fondos de esta Biblioteca, la reseña de algunos ejemplos, puede redundar en beneficio de investigadores que se ocupan de estos temas o, al menos, ser de utilidad a bibliófilos, bibliotecarios o bibliógrafos que manejan fondos como los que conserva la Fundación Lázaro Galdiano.

Después de este preámbulo, se puede deducir que en esta ocasión no nos ocuparemos de aspectos formales o literarios de la obra impresa en Venecia en 1499, una de las que se mencionan siempre entre las preferidas por los bibliófilos, por ser verdadero modelo de elegancia y buen gusto –«la obra maestra de los libros publicados en Italia» según José Lázaro–, y con legítima fama por la belleza y el exquisito cuidado en la composición. Ni  siquiera nos detendremos en las características particulares del ejemplar de la Fundación Lázaro Galdiano, «modelo de conservación y de márgenes». Sólo analizaremos las referencias a la andadura de este ejemplar de Hypnerotomachia Poliphili o Sueño de Polífilo desde que salió del taller de Aldo Manucio.

La encuadernación moderna que presenta y que ha protegido al volumen durante casi dos siglos pudo eliminar alguna noticia referente a los dueños del incunable durante siglo y medio, es decir, desde que se imprimió, en 1499, hasta mediados del siglo XVII, cuando pertenecía a un cortesano inglés: Henry Howard (1628-1684), VI duque de Norfolk y XXII conde de Arundel. Este es el primer propietario conocido y lo sabemos por el sello estampado que aparece en la portada. El recorrido posterior se ha podido documentar por completo hasta la actualidad, gracias al escudo en dorado que se encuentra en el lomo de la encuadernación y que atestigua su paso por la Royal Society de Londres, y a unas iniciales –«JR»– escritas a mano dentro de un círculo, que se hallan en la hoja de guarda junto a otras anotaciones a lápiz en las que se destaca el interés del ejemplar.

Hoja sig. m iiii y portada con sello que indica que es una donación Henry Howard. Hypnerotomachia Poliphili. Venecia, 1499. Biblioteca Lázaro Galdiano, inventario 11571

Hoja sig. m iiii y portada con sello que indica que es una donación de Henry Howard.
Hypnerotomachia Poliphili. Venecia, 1499. Biblioteca Lázaro Galdiano, inventario 11571.

No es fácil averiguar la trayectoria del impreso desde 1499 hasta que llegó a manos de Henry Howard. Plantearemos dos o tres posibles itinerarios, aunque parece seguro su paso por la magnífica biblioteca de Thomas Howard, que heredó su nieto Henry Howard, futuro duque de Norfolk, pues ostentó el título a partir de 1677.

En primer lugar es posible que lo lograse por herencia de los anteriores propietarios del título y, en este caso, los primeros dueños del incunable serían: Thomas Fitzalan, XVII conde de Arundel (1450-1524), William Fitzalan, XVIII conde de Arundel (1476-1544), Henry Fitzalan, XIX conde de Arundel (1512-1580), Philip Howard, XX conde de Arundel (1557-1595) y Thomas Howard, XXI conde de Arundel (1585-1646). La presencia del escudo de Thomas Fitzalan, XVII conde de Arundel, en el Libro de horas de William Hastings, un precioso manuscrito de la Biblioteca Lázaro Galdiano, permite sospechar que tuviese obras propias de una colección de bibliófilo junto al mencionado códice que, más tarde, Henry Fitzalan regaló a Mary Tudor, reina de Inglaterra, conocida como María la Católica o también Bloody Mary (1516-1558).

Planteamos un segundo camino posible: Thomas Howard adquirió la biblioteca de Willibald Pirckheimer –humanista, amigo y protector de Durero–, que incluía también obras de la biblioteca creada en Buda por Matthias Corvinus, Rey de Hungría, y que más tarde peteneció a Willibald Imhoff. Muchos libros de esta colección, los que no llevan encuadernación moderna, conservaron el ex libris de Pirkheimer grabado por Durero.

No se puede asegurar que este ejemplar del Sueño de Polífilo proceda de la biblioteca de Pirkheimer, pues el conde ya había iniciado en la segunda década del siglo XVII su colección de obras de arte, mediante compras efectuadas por él mismo en sus viajes por Europa, especialmente durante su embajada en Viena, en 1636, y a través de sus agentes. La colección llegó a ser la más importante en la Inglaterra de su tiempo.

La trayectoria posterior a su paso por las manos de Henry Howard se ha podido seguir de forma detallada.

Henry Howard fue admitido como socio en la Royal Society el 28 de noviembre de 1666 y muy poco tiempo después, el 2 de enero de 1667, legó gran parte de su espléndida biblioteca a esta Sociedad, por indicación del escritor John Evelyn. En el lote se encontraban manuscritos –excepto los hebreos y orientales– e impresos muy notables, entre ellos el Sueño de Polífilo. Evelyn también convenció a Howard, en septiembre de 1667, para que donase a la Universidad de Oxford los mármoles arundelianos. Por lo tanto, el volumen estuvo en manos de Henry Howard hasta 1667.

La Royal Society, fundada en 1660 en Londres por un grupo de hombres doctos, tenía como finalidad promover la discusión científica, y desde entonces destacó por su estímulo a la investigación y por la publicación de obras de carácter científico. En 1830 vendió una buena parte de la colección de manuscritos procedente de Arundel al British Museum por 3.559 libras, cantidad que destinaría a la adquisición de libros científicos. Quizá en torno a esta fecha, cuando la Royal Society of London for the Improvement of Natural Knowledge decidió desprenderse de obras valiosas, se encuadernó el volumen del Sueño de Polífilo con una cubierta, sencilla pero de calidad, en la que quedase constancia de su paso por la misma. En el lomo, con las limitaciones que impone la piel y el espacio disponible, lleva el escudo de la institución: pleno, de plata, cargado de un franco cuartel de gules, con tres leones leopardados de oro, lampasados y armados de azur, puestos en palo (Inglaterra); lleva, al timbre, yelmo coronado de oro –en este escudo sustituido por un por una pieza que parece un burelete– sumado de una cimera que es un águila de oro que sostiene con su pata las armas de Inglaterra descritas; también  lleva lambrequines de plata y de gules  y, como soportes, dos perros talbot de plata, rampantes, acollarados de sendas coronas de oro, y, debajo, el lema «Nullius in verba».

En el Catalogue of a Collection of Early Printed Books in the Library of the Royal Society de R. Farquharson Shakp, publicado por esta institución en 1910, figura en la página 29, con la indicación «Editio princeps».

Escudo de la Royal Society  en el lomo y notas manuscritas en la hoja de guarda. Hypnerotomachia Poliphili, Venecia, 1499. Biblioteca Lázaro Galdiano, inventario 11571.

Escudo de la Royal Society en el lomo y notas manuscritas en la hoja de guarda.
Hypnerotomachia Poliphili, Venecia, 1499. Biblioteca Lázaro Galdiano, inventario 11571.

El ejemplar permaneció en la Royal Society desde el 2 de enero de 1667 hasta el 4 de mayo de 1925, fecha en la que tuvo lugar una nueva venta de libros celebrada en Londres, de la que quedó testimonio en la siguiente publicación: Catalogue of Valuable Printed Books Sold by Order fo The President and Council of the Royal Society. Which Will be Sold by Auction by Messr. Sotheby and Co. On Monday, the 4th of May, 1925.  En el número 52 de este catálogo se describe pero no figura el precio de venta. Por casualidad encontramos un ejemplar del mismo con anotaciones –gracias a Robin G. Halwas– y en él se indica la cifra en la que fue adjudicado, 290 libras, y el nombre del comprador «Rosenthal». Estos detalles permitieron descifrar las dos iniciales a lápiz que aparecen en una hoja de guarda en el libro: «JR» (Jacques Rosenthal) y seguir una huella inequívoca en el camino del incunable: los catálogos de Rosenthal.

Efectivamente, en el catálogo número 87, publicado en München en 1927, y titulado Fine Incunabula and 16th century books se halla el ejemplar reseñado en la entrada 52. Además de describir detalladamente el volumen, se apunta que pudo  pertenecer a Willibald Pirckheimer y se dice: «This is a fine, clean and unmutilated copy of one of the finest printed books». Al parecer, también alguien de la casa Rosenthal pudo escribir las notas que aparecen en la hoja de guarda del volumen en la que se califica al ejemplar de «perfect copy» y  «rarely found unmitilated». Después se añadió una referencia que precede a las iniciales mencionadas «This copy mentioned in Ebert, p. 490», señalando así la descripción de Friedrich Adolf Ebert en el segundo tomo de su Allgemeines Bliographisches Lexikon, publicado en Leipzig en 1830.

Curiosamente en el catálogo no figura el precio de venta y si la indicación «verskauft», es decir, «vendido». ¿Pudo tener José Lázaro en sus manos el catálogo en pruebas de imprenta y acordó la compra con Rosenthal antes de que se publicase y se difundiese? Teníamos noticia de esta práctica en el caso de libreros españoles pero sorprende que también ocurriera con los extranjeros, como en este caso con Jacques Rosenthal. No se conserva la factura correspondiente y desconocemos su precio pero sin duda había sido «vendido» a José Lázaro pues ya se encuentra reproducido en el segundo volumen de la Colección Lázaro, el repertorio editado por Lázaro en 1927 –no sabemos la fecha exacta de publicación, pero en mayo de aquel año ya lo habían recibido algunos amigos suyos– con piezas notables de colecciones de arte y de libros, destacando Hypnerotomachia Poliphili como una obra por la que tenía especial aprecio.

En 1947, cuando falleció José Lázaro, el incunable formaba parte de los bienes integrantes de su herencia y al crearse la Fundación Lázaro Galdiano, en 1948, se incluyó en el inventario de la Biblioteca con el número 11571.

Juan Antonio Yeves Andrés
Fundación Lázaro Galdiano

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